Tener una página web: ¿buena inversión o derroche?
Parece ser que la lluvia no es la única cosa en común que tienen los belgas y los gallegos. A veces, los belgas también contestan “depende”.
La página web en sí misma no es más que una referencia en un inmenso repertorio,
la compararía con aparecer en la guía telefónica.
Las dos herramientas permiten a los clientes potenciales encontrarte y contactarte. La diferencia es que montar una página web cuesta mucho más que figurar
en la guía de teléfonos.
Por esta razón, es fundamental asegurarse de que la creación de una página web no sea un gasto sino una inversión, utilizándola para
potenciar el negocio e incrementar la rentabilidad. Por esto, la página web debe ser mucho más que una simple presencia en la red. Es fundamental aprovechar
todas las posibilidades que ofrece la tecnología para hacer de la página web una potente herramienta de comunicación con los clientes actuales o potenciales.
¿Cuáles son los puntos clave a la hora de diseñar una página web rentable?
• Generar tráfico
Una página web sólo tiene sentido si recibe muchas visitas. Para lograr un buen nivel de “audiencia” existen dos requisitos básicos: ser
fácil de encontrar y ofrecer un contenido interesante.
Ser fácil de encontrar permite aumentar el número de visitantes nuevos (visitantes que entran por primera vez en nuestra página web). Para facilitar
la tarea de estos visitantes es necesario cuidar el posicionamiento en los buscadores y tener una dirección fácil de recordar y de teclear. Si se cuida el
diseño de la página web, puede conseguir aparecer en la primera página de resultados de Google cuando haya búsquedas con ciertas palabras claves
(por ejemplo, “abogados especializados derecho mercantil Madrid”). Teniendo en cuenta que los buscadores son hoy el punto de entrada en la red que prefieren
los internautas, un buen posicionamiento puede generar mucho tráfico hacia su página web.
Ofrecer un contenido interesante es la mejor manera de asegurarse de que los visitantes volverán a nuestra página. Además de ser interesante, es muy
importante que su contenido esté actualizado. La actualización del contenido tiene un doble impacto: por un lado, da una imagen dinámica del despacho
y contribuye al buen posicionamiento de la página en los buscadores. El despacho que decida crear una página web debe asumir desde el principio esta obligación
de actualización, compartiendo con todos los miembros del despacho la responsabilidad de escribir breves artículos o noticias con una periodicidad preestablecida.
• Establecer una relación con los visitantes
Contar cosas interesantes al visitante es muy importante pero ¿por qué no aprovechar la página web para que los visitantes nos cuenten también
cosas sobre ellos?
Existen distintas maneras de recoger datos sobre los visitantes.
Se les puede ofrecer la suscripción a una newsletter, invitándoles a rellenar un formulario con su nombre, apellidos, email, empresa, cargo, temas de interés,
etc. También se puede utilizar la página web para llevar a cabo “mini-encuestas”.
No se trata de realizar un verdadero estudio de mercado con 50
preguntas pero es perfectamente posible hacer tres o cuatro preguntas sobre un tema muy específico, ofreciendo a elegir entre varias respuestas. Si el visitante puede
contestar en medio minuto y si además por participar entra en el sorteo de un premio (un libro o una buena botella de vino), muchos participarán.
La otra ventaja de la newsletter es que permite mantener el contacto con clientes sin que tengan que hacer el esfuerzo de entrar en nuestra página. Cada cuatro
o seis semanas somos nosotros los que hacemos el esfuerzo de mandarles un email con información de calidad que les interese.
• Tener una herramienta de control
El último requisito para tener una página web eficiente y poder sacarle rentabilidad es tener una herramienta de control de tráfico. Hoy en día
el que tiene una página web debería tener una herramienta de este tipo porque algunas muy buenas son gratuitas (por ejemplo, Google analytics). Con un sistema
de control, el dueño de la página puede analizar de manera muy sencilla cuántas visitas recibe su página, cuántas veces repiten los mismos
internautas, cuáles son las zonas de la página que despiertan más interés, cuáles son los artículos que los visitantes leen de
principio a fin (comprobando el tiempo pasado en la página). Detectar las zonas “frías y calientes” de la página es fundamental porque es
una manera de conocer mejor a los clientes y de poder adaptar el contenido para que tenga más valor para ellos.
Si se cumplen estos tres requisitos básicos: generar tráfico, establecer una relación y controlar, el despacho debería de poder afirmar con
seguridad que ha invertido en una página web.
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